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Resident Evil 7, primeras impresiones


Resident Evil 7: Biohazard es una sorpresa maravillosa. Marca una renovación como lo hizo Resident Evil 4 en su momento.

por: Allan Vélez Allan Vélez

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Resident Evil 7: Biohazard me sorprendió. Y lo hizo de buena forma, pues en realidad no esperaba nada del juego. Mi escepticismo estaba sustentado, primero, en el poco tiempo que había entre el anuncio del juego (E3 2016) y su lanzamiento; segundo, en poco más de siete meses, Capcom solo mostró una demo que, además, “no tenía un vínculo explícito” con el juego y que encima era presentado como un teaser. Lo jugué en E3, con escepticismo, pues fuera del shock inicial de jugar un videojuego de horror en primera persona en PlayStation VR, pensé que no había mucho qué jugar. Era como el fantástico P.T. –otro teaser sin vínculo “explícito”– pero en realidad virtual, pensé.

 

Pero entonces, siete meses después, resulta que Resident Evil 7: Biohazard es un juego hecho y derecho y, probablemente, el mejor de la serie en los últimos diez años. Es una sorpresa fantástica, especialmente para los fanáticos de la serie que la siguen desde que un zombie acartonado y videos con actores de carne y hueso nos parecía lo más aterrador y técnicamente impactante en videojuegos. De hecho, el juego marca una renovación en la serie, tal cual lo hizo Resident Evil 4 en su momento. Se juega en primera persona, pero no es un juego de disparos y, aunque suene como a ardid publicitario, es un juego de sobrevivencia que provoca sustos, y eso que lo he jugado en la oficina a plena luz del día rodeado de todos mis compañeros de Paréntesis.

 

También, creo Resident Evil 7: Biohazard tiene una conexión especial con los primeros juegos de la serie. Hay un sentido de exploración macabra parecido a Resident Evil: se explora una casona donde se abren puertas con cerraduras de animales fantásticos, como cancerberos, y no se puede recoger la escopeta sin colocar algún artículo de peso similar. Los puzles estuvieron en los orígenes de Resident Evil, y en Biohazard están de vuelta.

 

Y, para rematar, no hace falta jugarlo en PlayStation VR para pasarla bien. Cuando jugué en E3 vi a muchos sorprendidos, incluso varios gritaron. Con el visor de PlayStation el juego es más “inmersivo”, por lo que supongo que crea una atmósfera de horror parecida a la que creábamos jugando el juego bajo ciertas condiciones. Ya saben, el “pero juégalo de noche, con la luz apagada y con audífonos”.

 

Ahora, en retrospectiva, valoro mucho que Capcom no haya mostrado gran cosa de Resident Evil 7: Biohazard. Tenía más morbo que expectativas y al final terminé rendido, con ganas de jugar hasta que los créditos circulen.

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