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Facebook no daña las relaciones, las personas sí


¿Me es fiel?, ¿qué hizo ayer?, ¿por qué le escriben eso? Si alguna de estas preguntas te ha llevado a espiar el Facebook de tu pareja, tienes que saber que hay una explicación.

por: Carlos Peña

¿Cuántas veces no hemos escuchado la cantidad de problemas que se han generado en relaciones sentimentales cercanas a nosotros en donde en algún punto de la historia surge la palabra “Facebook”? Ya sea al inicio, durante o al final de esos noviazgos, de alguna forma la red social se convierte en un elemento que de no ser abordado con suficiente inteligencia emocional, puede causar más daño del que creemos.

 

¿Por qué? 

 

Esto es no es algo que sólo nos preguntemos nosotros, es un comportamiento que ha sido objeto de estudio por parte de varios académicos que se ven atraídos a este fenómeno, en el que las personas llevan una vida en la red que no pueden separar de sus relaciones “en la vida real”.

 

Si tú has espiado alguna vez a tu ex pareja a través de Facebook y te han llamado intenso, eso solamente lo sabes tú, pero sí tiene un nombre científico y ya se le otorgó un término llamado Espionaje Interpersonal Electrónico o IES (por sus siglas en inglés). Jesse Fox y Katie M. Waber, dos profesoras del departamento de comunicaciones de las universidades de Ohio y Wittenberg, en Estados Unidos, se dieron a la tarea de profundizar más en este comportamiento.

 

En su estudio trabajaron con 145 hombres y 183 mujeres de entre 18 y 48 años, de los cuales 201 estaban en una relación y 127 habían terminado una en el último año, y los cuestionaron acerca de los hábitos que mantenían con sus exparejas, como si solían visitar sus perfiles de Facebook o qué tan seguros se sentían con sus relaciones actuales. De sus respuestas se generó una hipótesis en las que se consideraron los diferentes tipos de apego en las relaciones propuestas por Kim Bartholomew y Leonard Horowitz en 199: seguridad, preocupación, desapego y miedo.

 

Uno de los hallazgos, que puede que no sorprenda a muchos, es que, por un alto nivel de ansiedad, las personas que entran en la categoría de la preocupación (que elevan a sus parejas porque se sienten inferiores) y en la de miedo (a quienes no les gustan las relaciones cercanas porque implican sufrimiento) tienden más que otras personas a revisar los perfiles de sus parejas.

 

Por otro lado, quienes se sienten en relaciones seguras (personas cómodas con ellos mismos y con sus parejas) y de desapego (con percepción positiva de sí mismos y negativa de los demás) no son tan propensos a espiar las redes sociales del otro.

 

Cabe mencionar que este estudio se centra únicamente en Facebook, por lo cual los resultados bajo otras redes sociales puede variar dado el perfil de los usuarios y las herramientas que ofrece cada plataforma. Sin embargo, no deja de ser una ventana para analizar desde una perspectiva más amplia la relación entre los noviazgos y las nuevas tecnologías, y por qué hay personas a las que les cuesta más trabajo superar una relación sentimental o mantenerla. Otro de los descubrimientos es que espiar a la pareja o a la ex pareja, lejos de satisfacer la ansiedad de saber qué hace o piensa el otro, la potencializa convirtiéndose en un cuento de nunca acabar.

 

Así que, tomando en cuenta los hallazgos de Jesse y Katie, podríamos decir que si bien Facebook ofrece varias herramientas que “invaden” la privacidad de las personas, queda claro que el problema en las relaciones sentimentales no son las redes sociales, sino cómo las manejan las personas. Así que antes de culpar a Facebook por el fracaso o deterioro de una relación, habría que ponerse a pensar qué uso le estás dando a tu perfil, así como el de tu pareja.  

 

Con información de BBC Mundo

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