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Review – God of War Sons of Sparta, un metroidvania entretenido y cumplidor, pero gris


La saga God of War se suma a la tendencia metroidvania en 2D a la que están recurriendo publishers AAA

por: Uriel Barco Uriel Barco

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En tiempos en los que las producciones multimillonarias en gaming caminan por senderos de incertidumbre, la lógica “back to basics” se convierte en un modelo que conviene explorar, no solo para aquellos estudios independientes que necesitan seguir la ruta del bajo costo de inversión, sino también para aquellos publishers que llevan décadas consolidados y que comienzan a notar que una vía rentable para seguir abordando sus IPs es la del desarrollo a escala indie o AA.

 

Ejemplos recientes del segundo de estos escenarios incluyen a Nintendo, quien apostó por el “back to basics” en 2D de Metroid con Metroid Dread, y a Ubisoft, quien con Prince of Persia: The Lost Crown abrazó la perspectiva lateral de las primeras aventuras de Prince of Persia. Y ahora, siguiendo esa lógica de publisher consolidado que entrega un juego de inversión indie o AA dentro de una franquicia gigantesca, llega God of War Sons of Sparta, no nada más un título que aterrizó sorpresivamente en el marco de la más reciente edición de State of Play, sino también una manera de PlayStation y Santa Monica Studio de mantener viva la llama de God of War, pero esquivando la inyección de capital que se necesita para hacer un blockbuster como los que suele protagonizar Kratos.

 

El ángulo elegido para God of War Sons of Sparta fue el de metroidvania en 2D y, si bien ese género era ajeno a la saga, sí representa, en términos retro de estética y gameplay, un ligamen al eje de su argumento: las aventuras de un muy joven Kratos al lado de su hermano Deimos, cuando ambos eran estudiantes de la agogé espartana. Para esta encomienda, Santa Monica Studio trabajó mano a mano con Mega Cat Studios, desarrollador especializado en lanzar juegos nuevos para sistemas del pasado —como NES y Sega Genesis— y en crear títulos de sabor retro para plataformas modernas —como WrestleQuest. ¿Resulta este cruce de experiencias y enfoques en una entrega a la altura de todo lo que representa God of War? La respuesta no es tan simple, pues estamos ante un juego entretenido y cumplidor que, incluso sin tomar en cuenta la serie a la que pertenece, pudo haber hecho mucho más dentro de la competida arena de metroidvanias.

 

 

Antes de masacrar dioses

 

La trama de God of War Sons of Sparta se desenvuelve como una anécdota que Kratos, antes de convertirse en el Fantasma de Esparta, le cuenta a su hija Calliope. De esta manera, el jugador es puesto al mando del joven Kratos y, bajo los usos y costumbres de un metroidvania en 2D, estará yendo y viniendo entre distintas secciones de las regiones de Esparta y Laconia, consiguiendo habilidades, mejorando armamento, obteniendo ataques especiales, aprendiendo técnicas, desbloqueando áreas del mapa, interactuando con aliados y enfrentando una variopinta gama de adversarios.

 

Su compañero de aventuras es Deimos, su hermano (desbloqueable para juego cooperativo una vez que se termina la historia), y a lo largo de la juvenil jornada seremos testigos de sucesos e interacciones que irán sembrando en Kratos un sentido de cuestionamiento a sus convicciones ortodoxas que, como ya hemos visto en más de 20 años de God of War, eventualmente se transformará en un ímpetu de desafío a los dioses.

 

 

Un metroidvania al pie de la letra

 

Mega Cat Studios y Santa Monica Studio tienen claro que su objetivo con God of War Sons of Sparta es ofrecer una aventura de sabor indie y retro que a la vez irradie el privilegio de contar con un presupuesto decente, al menos en comparación con lo que suele verse en el circuito metroidvania independiente. Y lo cierto es que logran su cometido. El juego luce bien, gracias a una dirección artística que descansa en un pixel art imposible de no admirar, animaciones fluidas y entornos atractivos, mientras que las señales de pertenecer a una franquicia AAA están presentes en todo momento, incluyendo una banda sonora compuesta por Bear McCreary (responsable también de la música de God of War 2018 y God of War Ragnarök) y el regreso de TC Carson —la voz original de Kratos en la saga griega.

 

Lo que Mega Cat Studios y Santa Monica Studio entienden por “metroidvania en 2D” no es erróneo. Saben que están actuando dentro de un género en el que la fórmula siempre ha sido clara, caracterizada por una navegación en la que hay que ir y venir —vertical y horizontalmente— entre áreas para obtener habilidades o ítems que permitan seguir progresando en el mapa.

 

Pero es esta estricta sujeción a un “entendimiento de manual” lo que le impide al juego ir más allá y ofrecer una experiencia que se sienta ambiciosa y homóloga a lo que hemos visto en más de dos décadas de God of War, sea en la saga griega con su adictivo hack and slash, o en la saga nórdica con su impresionante acción de aspiraciones cinematográficas. En otras palabras, God of War Sons of Sparta es, para bien y para mal, un metroidvania al pie de la letra.

 

 

Quizá esto se deba a que Mega Cat Studios es una desarrolladora comprometida con recrear los sabores del pasado, pero no osada como para ofrecer experiencias que se sientan únicas o memorables, y para muestra reciente está WrestleQuest, título lanzado en 2023 que presumía todas las buenas intenciones imaginables (un RPG por turnos inspirado en la cultura del wrestling estadounidense, y de visuales hechos en pixel art), pero que en términos de jugabilidad carecía de personalidad o de aspectos que imprimieran huella en la memoria del usuario.

 

Lo que ocurrió con WrestleQuest es lo que ocurre con God of War Sons of Sparta. Ojo, no hablamos de que sea un juego mal desarrollado o de que sea uno imposible de disfrutar, pero desconcierta que, perteneciendo a una franquicia que siempre se esfuerza por estirar el horizonte de la exageración, no pretenda otra cosa más que ser un metroidvania con buen pixel art.

 

La mano de Santa Monica Studio, en su calidad de co-desarrolladora, es visible en la contextualización de la aventura, en la manera en que el viejo God of War griego es traído de vuelta (decisión aparejada con la revelación de que la trilogía original estará de regreso en clave de remake), así como en la mecánica de mejora y personalización de la lanza de Kratos, en el combate que se complementa con ataques especiales, y en los momentos de ralentización cuando se está en medio de una pelea. Además, la inyección de capital de Sony se nota en la calidad del pixel art (un abismo de diferencia con respecto a otros títulos de Mega Cat Studios) y en la banda sonora de McCreary.

 

Es evidente que había ánimos de que God of War Sons of Sparta fuera la respuesta de PlayStation a la tendencia del “back to basics” al que recurren firmas AAA, y por ello resulta desafortunado que, tanto por el nivel de presupuesto que luce desde su arranque, como por lo limitado que es dentro de la arena metroidvania, el juego se mantenga en un lugar cómodo, alejado de las ambiciones de otros similares como Prince of Persia: The Lost Crown y Metroid Dread.

 

El transversal no tiene acentos, la lanza como única arma (recordemos que esto es años antes de las Espadas del Caos) se siente tremendamente limitada y torpe, los enemigos lucen diseños interesantes pero sus patrones en el combate son genéricos, la acción no es emocionante, los diálogos se entregan sin entusiasmo, y el mapa y sus múltiples secciones no son interesantes.

 

 

Quizá hizo falta que Mega Cat Studios volteara a ver lo que The Game Kitchen, estudio español responsable de Blasphemous y su secuela, logró con Ninja Gaiden: Ragebound, un juego en 2D que bajo una lógica de side-scroller de acción en impecable pixel art, está en completa sintonía con la acción frenética, visceral y de altísima dificultad que caracteriza a la saga Ninja Gaiden. Y siguiendo con esta comparativa, la situación es irónica si se considera que, en la primera mitad de los dosmiles, God of War y Ninja Gaiden iban de la mano, trazando el mapa de los hack and slash de esa era.

 

Conclusión

 

En el momento en que God of War Sons of Sparta fue anunciado, nuestra emoción se disparó sin control, y cuando segundos después se confirmó que ya estaba disponible, esa emoción llegó hasta el cielo. Desafortunadamente el juego no está a la altura de lo que detonó.

 

¿Es un mal título? No. Es un metroidvania sin acentos, pero cumplidor. Y como metroidvania y como God of War, es un juego gris. 

Calificación: 7.5/10
God of War Sons of Sparta
Desarrollador: Megat Cat Studios y Santa Monica Studio
Publisher: Sony Interactive Entertainment
Disponible en PlayStation 5

 

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