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Review - Rhythm Heaven Groove, coordinación y risas que se disfrutan más acompañado


Un juego rítmico de fácil acceso y difícil dominio

por: Uriel Barco Uriel Barco

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En tiempos en los que la industria del videojuego atraviesa por incertidumbres y decisiones peculiares de negocios, Nintendo continúa trazando (y caminando) una ruta en la que el sello diferenciador sigue siendo el gaming como concepto y finalidad, disfrutado a través de un ecosistema propio, sin que importe el género al que pertenezcan las propuestas first party, e intentando —en la medida de lo posible— que éstas cuenten con elemento social para jugarse entre varias personas en simultáneo.

 

Sea desde la trinchera plataformera, deportiva, de carreras, cozy, casual, party o la que resulte al mezclar dos o más de estas, para Nintendo lo importante es jugar, y la compañía empuja la idea de que el usuario juegue en compañía de otros (visto hasta en el tono de los materiales promocionales de la marca), y ese, desde luego, es también el eje de Rhythm Heaven Groove, una colección de microjuegos basados en ritmo y que en primera instancia son creativos, divertidos y de fácil acceso —pero difícil dominio— para que cualquier persona pueda jugar, aún si no cuenta con experiencia en gaming o si tiene algún tipo de discapacidad visual, y, en segunda, una vía para mantener frescos la coordinación y los reflejos, situación que verán con especial aprecio quienes tengan familiaridad con disciplinas musicales o rítmicas, como es nuestro caso.

 

 

El paraíso del ritmo

 

El primero de la serie en llegar después de más de una década (Rhythm Heaven Megamix, la entrega que antecede, fue lanzada en 2015 en Nintendo 3DS), Rhythm Heaven Groove está compuesto por más de un centenar de microjuegos rítmicos que se caracterizan por lo sencillo de la mecánica general detrás —casi todos requieren sólo presionar A y algún otro botón del pad direccional cada vez que un indicador sonoro marque cuándo debe ejecutarse la acción que corresponda—, pero por lo difícil que puede ser conducirse con precisión para recibir medallas.

 

Los microjuegos lucen determinada temática y eje visual (en términos de diseño, casi todo se mantiene uniforme), y es impresionante caer en cuenta de hasta dónde se extendió la creatividad del equipo desarrollador con tal de brindar contexto a una dinámica que requiere, por encima de todo, poner atención a patrones de sonido.

 

Dentro del catálogo de microjuegos hay propuestas que van desde sombrillas que deben abrir y cerrar, insectos que hay que atrapar, un extraterrestre que se comunica con música, una nube que avienta relámpagos a esquivar, una luna de la que hay que huir cada vez que estornuda, unos bailarines en coreografía, dos seres minúsculos que están en los limpiaparabrisas de un vehículo, unos autos que circulan mientras graban un video, una rana que impulsa a otras ranas hacia arriba, un sujeto musculoso que aplasta fruta con el poder de sus bíceps, una chica que atrapa verduras en pleno aire, latas que deben ser aplastadas, y todo lo que pueda caber en medio.

 

 

Al jugar en solitario, el usuario tendrá que superar microjuegos en una lógica de torres formadas por cinco tantos, estando hasta arriba un examen (remix) conformado por extractos de todas las dinámicas de la torre en cuestión.

 

Además, quienes jueguen en solitario pueden disfrutar un modo “aventura” que simula ser una secuencia de batalla de un RPG por turnos, en la que los ataques y movimientos del personaje principal derivan de presionar el botón correcto, con apego al ritmo.

 

Y si la intención es reunirse en persona, Rhythm Heaven Groove soporta hasta cuatro jugadores que pueden elegir entre una colección de más de 30 microjuegos diseñados específicamente para disfrutarse en local y que también presumen la creatividad y el factor diversión de sus más de 80 contrapartes para un solo jugador.

 

 

Gracias por la coordinación

 

Está claro que Rhythm Heaven Groove es una justificación perfecta para salir de la rutina videojugadora y abrazar un enfoque casual sin complicaciones, o bien para invitar a otras personas a reunirse y pasar un momento divertido, todo a partir del entendimiento universal de seguir ritmos. Pero para quien esto escribe, familiarizado con tocar la batería, el factor de rejugabilidad yace en la manera en que este título recuerda a los ejercicios de coordinación para acostumbrar al cuerpo a seguir patrones independientes con cada extremidad.

 

Hay microjuegos con más de un indicador sonoro al cual prestar atención, y que nos recordaron la manera en que se practica para ejecutar un compás compuesto o una síncopa en la batería, con hi-hat, tarola y bombo distanciados y llevando un patrón propio, pero al final convergiendo en un mismo ritmo.

 

Hoy en día, por ene cantidad de circunstancias que van desde convivencia vecinal hasta falta de espacio, nos es más difícil tocar la batería y hacer ejercicios de coordinación, pero Rhythm Heaven Groove realmente nos ha servido para mantener fresco esto último, e incluso nos ha hecho pensar en su potencial como herramienta de estimulación para personas en edad temprana.

 

 

Exactitud que solo se consigue en portátil

 

El único gran problema con Rhythm Heaven Groove es que el nivel de exactitud que requiere es tan alto que vuelve casi imposible marcar ritmos perfectos cuando se juega con la consola en modo docked. Y si bien el título ofrece una opción de calibración, nosotros jamás logramos llegar a un punto en el que se suprimiera un input delay que es casi inexistente, pero lo suficientemente notable como para volverse frustrante durante las sesiones de juego con pantalla.

 

El mismo juego señala que portátil es el único modo con el que se consigue la exactitud ideal, pero para quienes no gusten de jugar así esto podría representar un problema.

 

 

Conclusión

 

Rhythm Heaven Groove es un claro ejemplo de que Nintendo está al margen de las decisiones de negocios que tienen a la industria del gaming en el ojo del huracán. Su estrategia funciona y versa en la finalidad misma de un videojuego: que la gente juegue y se divierta.

 

Y en ese sentido, Rhythm Heaven Groove es una divertida y creativa colección de microjuegos cuyas ocurrencias sonoras y visuales jamás dejan de arrancar una sonrisa. A pesar de que exige demasiado en términos de input y precisión sin ofrecer una solución tangible al respecto cuando se juega en docked, nos ha sido, por un lado, un gran facilitador de ejercicios de coordinación, y por otro, un juego que nos ha hecho carcajear a partir de cues de audio y los absurdos ilustrados que acompañan.

 

Calificación: 8.0/10
Rhythm Heaven Groove
Publisher: Nintendo
Desarrollador: Nintendo
Disponible en Nintendo Switch

 

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