parentesis.com/

Review - Pragmata, el tipo de juego que deja huella indeleble en el usuario


Pragmata ofrece un encuentro entre un gameplay único y un emotivo argumento sci-fi

por: Uriel Barco Uriel Barco

portada de nota
banner custom

El sci-fi es un género vasto que permite explorar temáticas ligadas no solamente a la especulación científica, tecnológica, extraterrestre, social y política de un futuro próximo o lejano, sino también a cualidades asociadas a la condición humana en un marco de nihilismo y dicotomías, como el despertar de la consciencia, la búsqueda de un propósito, el sentido de pertenencia, o los aciertos, fallas y frustraciones que sobrelleva el poder de decisión. En ese sentido, Pragmata, el lanzamiento más reciente de Capcom —y una IP completamente nueva, valga el apunte—, sobresale a través de múltiples aristas que transmiten una adopción categórica de un pensamiento sci-fi presente tanto a nivel argumental, como en las innovadoras mecánicas de gameplay.

 

Y no deja de llamar la atención que un juego que pone los acentos en los aspectos más humanos que pueden encontrarse en el género llegue apenas unas semanas después de que Project Hail Mary —fenomenal filme de ciencia ficción sobre hallazgo, determinación, optimismo, comunicación, pluralidad y amistad— irrumpiera en salas de cines, y de que la misión espacial Artemis II de la NASA nos colocara frente a frente con la Luna y con nuestra capacidad de asombro para invitarnos a reflexionar sobre la soledad, la necesidad de compañía y la majestuosidad de la Tierra y el cosmos. Todos estos aspectos están presentes en Pragmata y lo vuelven un juego en sintonía con contextos, inquietudes y emocionalidades que estamos atravesando en este momento y que añaden valor a la que, por puro mérito en materia de jugabilidad, ya es una propuesta única en el circuito del gaming AAA.

 

 

Sobre la Luna, impresión en 3D e inteligencia artificial

 

En el futuro se descubre que en la Luna yace un mineral que sirve como la base para crear fibraluna, un material con el que se puede imprimir en 3D prácticamente lo que sea —desde superficies y estructuras sencillas, hasta vehículos, edificios enteros y robots. Para minar el poderoso recurso, una instalación nombrada La Cuna fue erigida en el satélite.

 

Con ese antecedente, Pragmata nos presenta a Hugh, un ingeniero que es enviado a La Cuna para inspeccionar el motivo por el que la base de pronto perdió comunicaciones con la Tierra. En medio de su visita, un temblor desencadena una ola de problemas, a la vez que IDUS, la inteligencia artificial que administra la instalación, toma el control e imprime robots que se enfrentarán al protagonista, quien pronto conocerá a D-I-0336-7 “Diana”, una androide con la apariencia de una niña pequeña con la que surge un lazo que comienza como de apoyo y soporte, y que, a partir de la inquietud de Diana de querer conocer más sobre las relaciones humanas y la vida en la Tierra, se irá transformando en una dinámica más entrañable.

 

 

Sobre disparos y puzzles

 

En un panorama en el que innovar en jugabilidad es un riesgo que pocos están dispuestos a  tomar —aún menos los estudios AAA acostumbrados a replicar fórmulas seguras—, es de celebrarse que Capcom haya apostado por mezclar dos perspectivas de gameplay para el sistema de combate de Pragmata.

 

Todos los encuentros deben librarse hackeando y disparando. Cuando el jugador apunta a un adversario, tanto Diana como Hugh entran en modo ataque; la primera para hackear y el segundo para disparar, y es aquí donde entra una lógica que empuja al cerebro a pensar en doble vía simultánea, pues es imposible hacer daño sin antes haber hackeado para dejar expuestos los puntos débiles del contrincante.

 

El sistema de hackeo es un puzzle y consiste en una cuadrícula que aparece en pantalla y que debe transitarse con apoyo de los botones principales del control (en el caso de PlayStation 5, cuadrado, triángulo, círculo y cruz) hasta llevar al cursor a la casilla de salida. En el trayecto aparecerán casillas especiales que producirán efectos adicionales al tocarse. Y por lo que hace al sistema de disparos, es lo que suele verse en cualquier shooter contemporáneo en tercera persona, es decir, contempla selección de arma, apuntado manual, uso de ítems para recuperar salud, y la posibilidad de saltar y de hacer dash.

 

 

Hackear es en tiempo real, de manera que el usuario deberá estar atento a todos los adversarios en pantalla para esquivar sus ataques y mantenerse a salvo, pero lo suficientemente cerca de ellos como para habilitar el puzzle en turno y resolverlo. El resultado es uno de los sistemas de combate más originales que hemos visto en toda nuestra trayectoria como usuarios de videojuegos, una mezcla única de perspectivas de gameplay que, ahora sabemos, fue la que hizo que el juego permaneciera tanto tiempo en el limbo de desarrollo (recordemos que Pragmata fue anunciado en 2020 junto con la presentación del PS5, y fue hasta seis años después que vio la luz del día).

 

Al principio puede ser confuso, pero bastarán algunos encuentros para que el usuario se acostumbre a la mecánica, la domine y experimente una enorme sensación de satisfacción cada vez que deje al descubierto los puntos débiles de un robot y proceda a liquidarlo a tiros.

 

Y en cuanto al transversal, el juego se apoya en la activación de interruptores vía los hackeos de Diana, así como en la mochila propulsora que le da a Hugh la oportunidad de llegar a lugares de difícil acceso y de saltar distancias considerables.

 

 

Sobre sci-fi y optimismo

 

El espectacular gameplay no es la única carta fuerte de Pragmata. Tal como se arrojó líneas más arriba, el juego es un desfile de acotaciones sci-fi y humanidad, pero recargadas en Diana, un personaje que, siendo una IA, representa la consciencia no viciada y el ánimo de vivir, de encontrar un propósito y un sentido de pertenencia, y de retirarse esas ataduras del determinismo que derivan de su condición de androide. Es básicamente un planteamiento a la mejor escuela de Philp K. Dick.

 

Diana impacta en los puntos de vista de Hugh, un hombre que inicia velando por sus propias circunstancias y viendo a su pequeña acompañante sólo como un medio para llegar a una finalidad, pero que se irá involucrando más y más con ella conforme progresa la aventura, hasta el punto de verla como algo cercano a una hija, consciente de lo que es y representa, y dispuesto a protegerla sin que nada más importe.

 

Pero que no haya duda, porque si bien Pragmata pone sobre la mesa múltiples lecturas, jamás descuida su papel de juego AAA de Capcom y por ello se asegura de regalar secuencias emocionantes y alucinantes, en sintonía con la escala disparatada que la compañía ofrece en su saga estrella, Resident Evil. Para cuando todos los arcos quedan resueltos y corren los créditos finales, la sensación que queda es que fuimos parte de una producción multimillonaria preocupada por el espectáculo y por la innovación en gameplay, pero también por provocar, desde la trinchera de la ciencia ficción, reflexiones inclinadas hacia la distopía tecnológica y corporativa, pero también hacia un optimismo similar al de Project Hail Mary.

 

 

Conclusión

 

Pragmata es el tipo de juego que deja huella indeleble en el usuario (nosotros seguimos pensando en sus ideas y en sus momentos más alucinantes). Es una clara muestra de que siempre hay espacio para innovar y de que hasta las mecánicas más distanciadas unas de otras pueden resultar en experiencias únicas e impecables, siempre y cuando se destine el debido tiempo y cuidado durante el desarrollo.

 

Y es un juego que nos recordó cuánto nos fascina el sci-fi, un género que rinde tanto para la frialdad y desesperanza del cyberpunk, como para las narrativas que acentúan las implicaciones más positivas de lo que significa ser humano, aquellas con las que es imposible no esbozar una sonrisa y sentirse profundamente conmovido e identificado.

Calificación: 10/10
Pragmata
Publisher: Capcom
Desarrollador: Capcom
Revisado en PS5. También disponible en PC, Xbox Series y Nintendo Switch 2

 

banner custom

Comenta:

separador de nota