La combinación de un teléfono celular, las bases de datos de las redes sociales y el reconocimiento facial puede ser más peligroso de lo que parece. Asà lo comprobaron los investigadores Alessandro Acquisti, Ralph Gross y Fred Stutzman, de la universidad Carnegie Mellon de Estados Unidos.
Ellos tomaron fotos del rostro de 93 estudiantes, con su consentimiento, en el campus universitario; después, con un programa de reconocimiento facial, rastrearon 250 mil fotos de los perfiles de Facebook. El resultado: lograron identificar a un tercio de los estudiantes.
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Como segunda actividad de la investigación, recolectaron fotos de 5 mil perfiles de un sitio de citas en Internet, en donde los miembros acostumbran usar seudónimos. Todos los perfiles eran de personas de la misma ciudad.
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Luego rastrearon 280 mil imágenes de perfiles de Facebook de la misma ciudad. En esta ocasión consiguieron identificar a una décima parte del muestreo.
En un tercer experimento lograron encontrar los dÃgitos de la tarjeta de la seguridad social de estudiantes usando los datos de servicios públicos en Internet.
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Estos resultados permitieron a los investigadores afirmar que la tecnologÃa de reconocimiento de rostros, combinada con bases de datos, representa un peligro potencial a la privacidad de los usuarios.
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El experimento demostró que puede ser viable crear una aplicación para fotografiar a alguien en la calle y después identificarlo en las redes sociales. Â
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Usado con buenos propósitos, podrÃa ayudar a mejorar la seguridad. Por ejemplo, la policÃa brasileña utilizará este sistema para identificar instantáneamente a los asistentes al próximo mundial de fútbol que se celebrará en el paÃs sudamericano. De esta manera, asociará el reconocimiento facial a una base de datos de la policÃa para identificar a los chicos malos. Â