¿Por qué las pantallas son tan malas para nosotros?

Marzo 22, 2015

por: Alejandra Ramos

Se ha descubierto que la exposición nocturna a la luz artificial incrementa la posibilidad de contraer cáncer de mama, obesidad y depresión.

El ciclo de la Tierra está regido por la luz del sol y la obscuridad de la noche o, al menos, eso pasaba antes de que llegara la luz eléctrica a nuestras vidas y convirtiera la noche en día con tan solo presionar un interruptor. Sin embargo, recientes investigaciones indican que nuestros cuerpos –incluyendo al cerebro– no estaban preparados para tal cambio. 

 

Dentro de este estudio, se descubrió que la exposición continua a la luz artificial causa interrupciones en el ritmo cardiaco, mismas que a la larga se ven reflejadas con enfermedades como obesidad, depresión, diabetes e incluso cáncer. 

 

“Todo cambió con la electricidad. Ahora podemos tener luz brillante a media noche. Y eso cambia nuestra fisiología circardiana casi de inmediato,” dijo Richard Stevens, epidemiológico de cáncer dentro de la Universidad de Connecticut. “Lo que no sabemos, y lo que le interesa a tantas personas son los efectos de tener esa luz crónica”. 

 

Nota relacionada: Luz impresa en papel LED, el futuro de la iluminación 

 

Se estima que un 95% de estadounidenses utiliza algún tipo de pantalla –ya sea un celular, computadora, tableta o consola portátil– poco antes de ir a dormir, así como bombillas incandescentes, mismas que han sido reemplazadas por luces LED o fluorescentes, las cuales emiten luces potencialmente problemáticas. 

 

Basados en los anterior, se ha descubierto que la exposición nocturna a la luz artificial incrementa la posibilidad de contraer cáncer de mama, obesidad y depresión. Por otro lado, es fácil confundirnos, ya que el uso de pantallas o este tipo de luces está directamente relacionado con malos hábitos como la mala alimentación y el sedentario.

 

Sin embargo, el sistema circadiano –comúnmente conocido como reloj biológico– es el encargado de sincronizar las funciones fisiológicas como la digestión, la temperatura del cuerpo, la reparación celular, así como la actividad del sistema inmune, todas ellas con un ciclo de 24 horas de luz y obscuridad. Lo preocupante es que la luz más tenue es capaz de engañar al sistema circadiano, lo que provocará diversos efectos secundarios, incluyendo una desregularización hormonal importante. 

 

Por lo tanto, es importante intentar cambiar este hábito creado en la última década, únicamente es cuestión de adaptarnos a los horarios naturales del cuerpo. 

 

Fuente: Electric light, particularly at night, disrupts human circadian rhythmicity: is that a problem?

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