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La adicción a las selfies desde el punto de vista de la neurociencia


¿Por qué nos gusta tomarnos tantas selfies? Una selfie es esa foto que tomamos de nosotros mismos y que gustamos de alterar digitalmente para vernos más bellos, más jóvenes o más delgados. Pero, ¿por qué es tan popular esta tendencia?

por: Carla L. G. Hurtado

El selfie se ha convertido para muchos en el fenómeno fotográfico de mayor tendencia de nuestros tiempos. Pero ¿por qué estamos tan interesados ​​en tomarnos y compartir nuestras selfies? Esa es la pregunta formulada por el neurocientífico James Kilner, de University College London, quien compartió sus descubrimientos con la BBC

 

El investigador señala que en situaciones sociales cotidianas pasamos mucho de nuestro tiempo mirando e interpretando las caras de la gente y las expresiones faciales. En efecto, la lectura y responder correctamente a las expresiones faciales de otras personas es esencial para las interacciones sociales exitosas. Con el paso del tiempo nos convertimos en expertos en el reconocimiento e interpretación de las expresiones faciales.

Por el contrario, tenemos muy poca experiencia en ver nuestra propia cara. La percepción de nuestra propia expresión facial proviene de sentir cómo se mueven nuestras caras. Esta falta de conocimiento visual sobre nuestros propios rostros significa que tenemos una representación muy inexacta de lo que nuestra cara hace en un momento dado. Por ejemplo, se ha demostrado que cuando a las personas se les muestra una imagen de sí mismos y se les pide que repitan el mismo gesto de la foto, no son capaces de reproducirlo tal cual sin verse a sí mismos.

 

Esta falta de conocimiento acerca de cómo nos vemos tiene un efecto profundo en cómo creemos que nos vemos. Cuando a una persona se le muestra una variedad de fotos de su cara (una real y varias otras con alteraciones digitales para hacerlos más atractivos o menos agraciados) se les pide que elijan la foto real y en su mayoría, eligen la foto equivocada. 

Tener una escasa idea de cómo nos vemos no es sorpresa. Lo que sorprende es que la gente elige sistemáticamente las imágenes que han sido alteradas digitalmente para que la persona se vea más atractiva. Esto explica por qué al tomarnos una foto siempre la alterarnos ligeramente con un filtro de luz o color (o un retoque digital mayor) para gustarnos más a nosotros mismos. 

 

En otras palabras, tenemos una imagen de nosotros mismos que tiende a ser más joven y más atractiva de lo que realmente somos. Esto podría explicar en parte nuestra obsesión por las selfies. Por primera vez, somos capaces de tomar y retocar las imágenes de nosotros mismos hasta que podamos crear una imagen que se acerque a emparejar nuestra percepción de lo que creemos ser con lo que realmente somos.

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