parentesis.com/

Review - Drag x Drive, una propuesta que, en dosis pequeñas, divierte


La nueva exclusiva de Nintendo es, en pocas palabras, básquetbol en silla de ruedas, con los Joy-Con 2 en modo mouse

por: Uriel Barco Uriel Barco

portada de nota
banner custom

Nintendo es una firma experta en lanzar consolas cuyas innovaciones técnicas cobran un protagonismo categórico dentro del gameplay de algunos títulos, muchas veces con resultados sorprendentes, y otras tantas con todo lo contrario. En otras palabras, por cada Wii Sports hay un Star Fox Zero que se ofusca con la implementación de una tecnología, dejando en segundo o tercer plano la experiencia del usuario y provocando que el producto final esté desprovisto de una sensación orgánica al control.

 

En este segundo supuesto se ubica Drag x Drive, título exclusivo de Nintendo Switch 2 del que se perciben todas las buenas intenciones imaginables —desde el foco en un deporte futurista practicado en lo que a todas luces son sillas de ruedas, hasta el ímpetu de explorar a fondo el modo mouse de los Joy-Con 2—, pero que termina siendo más bien una curiosidad, un gimmick que es capaz de divertir si se le juega en dosis pequeñas, pues la propuesta concreta está tan enfocada en la innovación tecnológica que al final resulta incómoda.

 

 

Básquetbol futurista con una pizca de Rocket League, en silla de ruedas

 

De la misma manera en que Rocket League es una reducción del fútbol (lo único que importa es meter el balón en la portería contraria) con vehículos como protagonistas, Drag x Drive es una reducción del básquetbol (lo único que importa es anotar en la canasta contraria), con robots a bordo de vehículos reminiscentes a sillas de ruedas como protagonistas.

 

La inspiración en Rocket League también es notoria en la rapidez de los encuentros y en los bordes de la cancha-arena, pues son medias pipas que permiten elevarse por el aire para mantener el balón fuera del alcance del equipo contrario, atajar y robar, o bien simplemente para hacer jugadas más vistosas.

 

Es bajo ese modelo directo de juego que Drag x Drive le da toda la rienda a su diferenciador tecnológico: el modo mouse de los Joy-Con 2, con el que se marcan movimientos de manera similar a como se haría estando en una silla de ruedas, esto es, deslizando los controladores hacia adelante para moverse hacia adelante, hacerlo hacia atrás para que ocurra lo propio, mantener presionados ZL o ZR para inmovilizar alguna de las ruedas y girar hacia la dirección deseada, o mantenerlos presionados juntos para hacer freno total.

 

Disparar a la canasta del rival solamente requiere alzar alguna de las manos / Joy-Con cuando se tiene posesión del balón, mientras que para hacer pase solo se necesita presionar L y R. Todo lo anterior constituye los fundamentos del juego y partir de ahí están aquellos trucos que sirven para darle margen de alarde al movimiento, como pararse en una llanta o anotar colgándose del aro.

 

El juego está hecho para que los partidos se disputen en equipos de 3v3, aunque también es posible jugarlos en 2v2. Asimismo, la sesión puede complementarse con bots para evitar quedarse sin escuadra, a la vez que existen múltiples actividades y minijuegos a los que se tiene acceso a manera de sala de espera en lo que se es asignado a una partida con desconocidos, es decir, a Drag x Drive realmente le interesa que el usuario tenga una actividad y se sienta acompañado.

 

 

El problema es que todas las buenas intenciones se ven rebasadas por la ponderación total que tiene el modo mouse de los Joy-Con 2.

 

Adaptándose a lo incómodo

 

El primer gran reto con Drag x Drive no tiene que ver con aprenderse su funcionamiento ni las reglas reducidas de su versión de básquetbol, sino con encontrar la manera más cómoda para jugarlo.

 

Al ejecutarlo por primera vez, el juego señala que una de las recomendaciones es jugarlo en pantalla, con la consola en el dock, y usar las piernas como superficies para deslizar los Joy-Con 2. Nuestras sesiones iniciales fueron de esa manera, pero notamos que los controles empezaron a acumular pelusa y polvo, y que la superficie de la ropa no era la ideal. Después usamos nuestra mesa de centro para apoyar ahí las manos, y lo único que obtuvimos fue cansancio en los brazos por la postura poco ergonómica.

 

Al final optamos por jugar con el Switch 2 en modo portátil sobre el escritorio, colocando un mousepad largo para deslizar los Joy-Con 2, pues fue la única manera con la que el cuerpo no se sentía orillado a estar incómodo. Todas nuestras sesiones de juego para este review fueron así, y es importante resaltarlo porque nunca hemos sido afines a consolas portátiles ni a jugar en pantallas cuyos tamaños no sean diseñados para una sala.

 

Superada esa curva, nos encontramos con un juego que realmente es divertido, uno en el que la mediación del esfuerzo físico impacta directo en la sensación de satisfacción y triunfo que se desata al encestar.

 

Sería una mentira decir que no nos emocionamos cuando anotamos colgándonos del aro (una maniobra que involucra deslizar rápidamente los Joy-Con para llegar a la velocidad máxima, alzarse por el aire con ayuda de los bordes de la arena, alzar la mano con la que se va tirar y, después de encestar, dejar presionado el gatillo), o que no nos gustó el apartado social que el juego empuja a través de la sala de espera, con todo ese cúmulo de retos y minijuegos.

 

 

Pero la felicidad ligada a la sesión de juego dura poco, porque lo cierto es que jugar Drag x Drive cansa y la dinámica misma con los Joy–Con 2 es peligrosa (en varios momentos impactamos con lo que teníamos cerca en el escritorio, por intentar ir a velocidad máxima), haciendo que el juego no pueda ser visto más allá de una ocurrencia técnica, una suerte de tech demo del modo mouse de la consola.

 

Conclusión

 

¿Es Drag x Drive un juego deplorable como tanto se ha dicho? Definitivamente no. Es irreal lo bien —sin lag— que corren las partidas para tratarse del online de Nintendo y es genuino su interés de mantener entretenido al usuario, a partir de contenido, opciones, personalizaciones, trucos y elemento social. Quizá solo haga falta adaptar sus mecánicas y habilitarlas para uso de un control tradicional (al momento de elaborar este review, es imposible jugarlo si no es con los Joy-Con 2 en modo mouse) para liberar su verdadero potencial.

 

Si se mantiene en su estado actual, sólo será un recordatorio más de que en gaming la innovación tecnológica no necesariamente debe regir la experiencia de juego, pues se corre el riesgo de caer en el supuesto de tech demo a la que no le interesa abrazar de manera orgánica al público usuario.

Calificación: 7.0/10
Drag x Drive
Desarrollador: Nintendo EPD
Publisher: Nintendo
Disponible en Nintendo Switch 2

 

banner custom

Comenta:

separador de nota