parentesis.com/

Dragon Quest Builders, primeras impresiones


Se parece a Minecraft, pero acá no hay niños rata y los personajes se ven como salidos de Dragon Ball.

por: Allan Vélez Allan Vélez

portada de nota
precios de venta

Para un tipo semitreintañero como yo, Minecraft es una combinación difícil. Más allá de los niños rata o youtubers con pecualiarísimas formas de presentarse, Minecraft me pareció “difícil” porque el juego es poco explicativo. Los tutoriales son casi inexistentes, quizá porque esa función quedó suplida por la infinidad de videos explicando como construir una fortaleza absurdamente grande en un mundo virtual. Es por eso que cuando comencé a jugar Minecraft en Wii U por primera vez –hace apenas unos meses– lo abandoné al cabo de unas horas. Curiosamente Dragon Quest Builders, prácticamente un calco estructural de Minecraft, logró engancharme.

 

La clave por la que Dragon Quest Builders sí logró atraparme es que, a diferencia de Minecraft, acá sí hay cierta guía. Es curioso porque los juegos que tienen algo así como una mano invisible que me dice qué, cómo, cuándo y adónde debo ir suelen desesperarme –¡hola Call of Duty!–. En Dragon Quest Builders esta guía es lo suficientemente discreta como mantenerme interesado en el juego sin hacerme sentir como un imbécil.

 

¿Y de qué va Dragon Quest Builders? El objetivo es reconstruir el reino de Alefgard, destruido luego de un catastrófico suceso completamente genérico. Empiezas vestido como un pordiosero y sin más habilidades constructivas que tus manos. Es ahí donde entra la guía que te explica, por ejemplo, que colocar una banderita al centro de unas ruinas hará que otros personajes (controlados por el juego) se acerquen para que la hagan de lacayos. O que si construyes una cocina podrás perderte explorando Alefgard sin apurarte por tener qué llevarte a la panza.

 

También hay otro atractivo estupendo en Dragon Quest Builders: el diseño de los personajes. Repitámoslo por enésima ocasión. El arte de esta serie fue realizado por Akira ToriyamaDragon Ball!). En Builders los personajes y las construcciones se parecen más a los lugares kawaiipostapocalípticos de Dragon Ball que a unos Legos piratas animados pobremente (lo siento, Minecraft). Qué mejor que construir algo que intrínsecamente se verá bien.

 

Dragon Quest Builders también puede resultar idóneo para cualquier jugador que siente atracción hacia Minecraft, pero que no puede soportar la idea de interactuar con otros jugadores. Aunque el juego permite compartir tus creaciones con otros, no tendrás que ponerte de acuerdo con ningún niño rata para ponerte faraónico con tus creaciones. Por eso sigo entusiasta en que algún día podré construir una fortaleza con una montaña rusa que me llevará de mi trono hasta las catacumbas de mi palacio virtual. 

 

Una cosa más: Dragon Quest Builders está disponible en PS Vita. Por fin una buena razón para sacar tu portátil de la casa de empeño. ¡Viva!

 

Relacionado The Last Guardian: Un juego único se acerca al PS4

Comenta:

separador de nota