Review - A Quiet Place: The Road Ahead - Una sorpresiva propuesta de survival horror inmersivo

A Quiet Place, conocida en América Latina como Un lugar en silencio, es una franquicia de horror que comenzó en 2018 con la película homónima dirigida por John Krasinski y estelarizada por él mismo y Emily Blunt, y que dio pie a dos secuelas estrenadas en 2020 y 2024, todas ubicadas en un mundo postapocalíptico en el que seres extraterrestres desprovistos de vista, pero con un sentido del oído hipersensible, orillaron a los pocos humanos sobrevivientes a una existencia en la que permanecer con vida implica evitar a toda costa hacer ruido.

 

La particularidad de las películas —visible con mayor énfasis en la cinta original y en la entrega más reciente, Un lugar en silencio: Día uno— es, por una parte, que llevan al espectador a través de jornadas en las que el silencio titular domina dentro y fuera de la pantalla, una suerte de experiencia envolvente que hace a la audiencia partícipe de una realidad en la que es imperioso ser cuidadoso y no hacer ruido; y, por otra, que sus argumentos colocan aspectos como la empatía y la familia como ejes que habrán de hacer que la humanidad salga adelante en un mundo que pareciera desprovisto de esperanza. Y son particularidades que también son el foco en A Quiet Place: The Road Ahead, la incursión de la franquicia en el terreno de los videojuegos, y una grata sorpresa dentro del competido circuito de survival horror.

 

 

El camino por delante

 

En A Quiet Place: The Road Ahead el jugador se pone al mando de Alex, una chica que sobrevive en el mundo hostil que hemos visto en las películas. Después de saber que está embarazada y de suscitarse una serie de contratiempos en el refugio en el que vive, Alex decide huir y emprender camino hacia una zona segura.

 

Alex, quien es asmática, a lo largo de su jornada se verá de frente no solo con los seres que deberá eludir guardando silencio, sino también con las consecuencias de ciertos actos trágicos que tuvieron lugar en el pasado —durante los primeros días de la invasión extraterrestre— y que involucraron a las familias de ella y su pareja.

 

Un gameplay en silencio

 

Con A Quiet Place: The Road Ahead el estudio desarrollador Stormind Games se allega de los elementos que ya conocemos de la franquicia fílmica y los usa en pos de una jugabilidad que acentúa el sentido de inmersión, no sólo en términos de ubicar al jugador en los zapatos de un personaje que, por una condición de salud, tiene que controlar constantemente sus ataques de asma para no generar ruido que atraiga la atención de los monstruos, sino también en ofrecer un mundo con múltiples elementos interactivos que se ajustan a la lógica de un immersive sim.

 

El grado de inmersión, interactividad y conciencia del entorno por el que apuesta el desarrollador hace que el juego expanda el scope de survival horror y stealth en el que está instalado. Alex es un personaje que no puede someterse durante períodos prolongados a situaciones que le demanden esfuerzo físico, como cargar objetos pesados y correr, pues de lo contrario entrará en choque asmático y le será imposible guardar silencio. Asimismo, actividades cotidianas como abrir puertas y cajones, o simplemente caminar, deben efectuarse siempre en atención al nivel de ruido que generen.

 

A falta de barra de salud, el jugador deberá observar en todo momento qué tan agitada está la protagonista y usar inhaladores —recolectables— o medicina —de uso instantáneo— cuando la respiración ponga en riesgo la partida. Además, hay situaciones que en sí mismas agravarán la condición de Alex, como estar cerca de los monstruos o atravesar secciones llenas de polvo. Y en ese mismo tenor, salvo por una breve sección en riel, no hay sistema de combate, lo que significa que ser descubierto por las criaturas será en automático un game over.

 

Con el fin de monitorear cuánto ruido se está haciendo, el usuario tiene a su disposición un medidor de sonido en el ambiente, para que los movimientos y acciones que se hagan, como caminar y abrir puertas y cajones, no sobrepasen el ruido ambiental en turno. Esta mecánica hace que manipular el stick de movimiento sea una actividad de paciencia, ya que la brusquedad hará imposible progresar en la aventura. Y si a todo esto se suma que el juego cuenta con la opción de habilitar micrófonos para que el sonido que genere el jugador también impacte en la sesión, hablamos entonces de una experiencia redonda de inmersión que contagia tensión y que rara vez se ve en el survival horror.

 

 

Paciencia

 

Es importante señalar que este es un juego lento cuyo empleo del sigilo no se ajusta a lo que suele verse en propuestas emblemáticas del survival horror en las que, tarde o temprano, hay armas de fuego que propulsan el ritmo y el gameplay. Aquí a lo mucho hay ladrillos y botellas que pueden aventarse para confundir a los monstruos y escabullirse; aquí la clave es moverse con paciencia y delicadeza, similar a lo que vimos en su momento con Alien: Isolation.

 

La progresión descansa en encontrar llaves, desbloquear puertas, habilitar caminos, resolver puzzles sencillos y avanzar sin hacer ruido. Es un juego que no será para todas las audiencias, pero que definitivamente vale la pena.

 

Apartado técnico

 

A Quiet Place: The Road Ahead es un título creado con Unreal Engine, y si bien su nivel gráfico no aspira a codearse con el de juegos AAA desarrollados bajo los estándares más altos de éste motor, sí cuenta con la calidad visual necesaria para recrear el mundo que conocemos por las películas y para acentuar el elemento immersive sim que presume.

 

Y por lo que hace al diseño de audio, el juego apuesta por ambientales de exteriores y por “jump scares sonoros” que irrumpen a manera de aviso cuando el ruido que está haciendo el jugador se vuelve riesgoso.

 

 

Aspectos negativos

 

A pesar de contar con el involucramiento de Paramount Pictures, A Quiet Place: The Road Ahead es en realidad un juego pequeño y esto es visible en los típicos tropiezos de indie que tiene, como falta de depuración en la mecánica de recoger/dejar ítems en el suelo, en la falta de respuesta al querer interactuar con superficies escalables, o en los controles que se sienten tiesos. Pero estamos seguros de que son aspectos que no afectan la experiencia general y que solo requieren que el usuario asimile la correspondiente curva para acostumbrarse.

 

Conclusión

 

A Quiet Place: The Road Ahead es un juego que, desde una aproximación discreta y afín a un perfil indie —con todo lo que esta afirmación conlleva—, ofrece una sorpresiva y tensa experiencia de inmersión, en completa sintonía con el de las tres películas estrenadas hasta el momento.

 

Es una sobresaliente mezcla de survival horror, stealth e immersive sim que gustará a quienes busquen títulos en los que la paciencia es reina. Y, tal como los filmes de los que deriva, es un relato que acentúa las relaciones humanas como motor narrativo, abordándolas desde la emotividad y sujetándolas a un contexto de horror, luciendo una notable capacidad de homologar lo que ocurre dentro y fuera de pantalla, esto es, ser una experiencia con la que inevitablemente se guarda silencio.

 

Calificación: 8.0/10

A Quiet Place: The Road Ahead

Desarrollador: Stormind Games

Publisher: Saber Interactive

Disponible en PlayStation 5, PC y Xbox Series. Revisado en PS5

 

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